martes, 23 de febrero de 2010

Iván Aivazovski

Como ya dije antes la Rusia del XIX era una tierra de contradicciones. Desde San Petersburgo los zares habían impuesto su poder en una Europa donde, poco a poco, las revoluciones daban paso a los liberales. Sin embargo será en este Imperio que contaba con el mayor sistema policial del mundo donde germinarán varios de los grandes autores y pensadores de este siglo.


Para mediados del siglo XIX Rusia se había extendido hasta cotas insospechadas. Sus fronteras llegaban hasta el Pacífico, Irán, Afganistán y China. Como Biertadt para los Estados Unidos, había un deseo de escenificar pictóricamente esta Rusia, e Iván sería de los que le daría imagen. Nacido en 1817 se había formado en occidente, conociendo la obra de grandes autores como Turner. Pronto consiguió gran fama representando los confines de Rusia: el Caúcaso, San Petersburgo, Crimea… Sin embargo la crítica le elogió especialmente por sus obras marinas, y son precisamente estas vistas,junto a la representación de batallas navales, por lo que es más recordado.




Por otra parte la Rusia de los zares, heredera de Bizancio, anhelaba conseguir un paso hacia el Mediterráneo. Esto apuntaba hacía Constantinopla y Grecia.




Otro de sus temas fue la Biblia.

(El diluvio)

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