miércoles, 21 de julio de 2010

Los cuernos que casi le cuestan Cerdeña a la Monarquía Hispana (1668).

Desde la Edad Media la isla de Cerdeña formó parte de los territorios de la Corona de Aragón, después incorporada a la Monarquía Hispana. Sin embargo siempre se trató de un territorio pobre, cuyos cargos en su mayor parte estaban copados por naturales de los otros reinos de la Corona de Aragón (particularmente de Baleares y Valencia). Esto dejaba a la aristocracia local sin una vía de ascenso, lo que se tradujo en malestar.


Sin embargo la nobleza buscó en la crisis económica de la Monarquía y en sus guerras un medio de cambiar esta situación. Aprovechando la guerra con Portugal se negoció la exclusión de los no naturales a cargos a cambio de una fuerte suma de dinero, asunto para el que se trasladó a Madrid el Marqués de Laconi, líder sardo. Sin embargo el Marqués fracasó al chocar estos intereses con los de otros reinos, y regresó a Cerdeña frustrado y radicalizado.


Una mañana de 1668 Laconi era atacado al salir de casa y, alcanzado por una ráfaga de balas y rematado a cuchilladas, murió junto a un miembro de su séquito. La respuesta no se hizo esperar y el 20 de julio el virrey Camarasa, a quien todo el mundo apuntaba como instigador del atentado, era a su vez derribado y asesinado por dos arcabuceros (de una impresionante destreza todo sea dicho).

Inmediatamente la isla se levantó, huyendo la virreina viuda junto a sus hijos, y llenando la corte de Madrid de temores de que se repitiesen las escenas de 1648 en Nápoles.


Sin embargo pronto el nuevo Virrey Tutavila pudo aclarar todo lo sucedido y, tras una investigación, acabó con la rebelión. Cuenta el Duque de Maura que, de resultas de las pesquisas, Tutavila decubrió que había sido la pasión y no la política la culpable de estas muertes. Y es que la Marquesa de Laconi, tras tantos años con su marido ausente guerreando en los despachos de Madrid, se había sacado un amante del que no quiso desembarazarse cuando regresó su celoso marido. Es por ello que contrató a unos sicarios para matar al Marqués y tramó toda la conspiración, haciendo el resto el furor de los habitantes de Cerdeña. Unos cuernos que casi le cuestan a Madrid una isla.

1 comentario:

  1. ¿Pues si que hacía tiempo que no me metía! He estado leyendo las últimas entradas, aunque lo de la música, por las horas que son y por lo que tarda internet rural, mejor lo dejo para otro rato. Me ha parecido muy curioso sobre todo lo que comentas en esta entrada.

    Me alegro que te esté gustando el regalo!

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